Con los ojos cerrados

A Francisco

Mi abuelo está amarrado a su silla

buscando zafarse de la vida.

Su respiración es lenta,

pero aún no es hora.

Mi abuela le ordenó volver.

No importa cuanto hables,

ni cuantas veces cruces la calle.

No morirás de madrugada.

La llave nos es dada el momento preciso.

La cordura se derrumba. 

¿Quién es el loco en esta sala?

¿El que trata de safarse?

¿El que suelta las correas?

A veces es necesario forzar la puerta.

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