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27 septiembre 2015

I give up


Primero

1 septiembre 2015

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Photo Credit: roeyahram via Compfight cc

Cada vez me siento más incomoda. No es el sillón en el que leo, ni el libro que escogí. Solo yo me concentro en la lectura. En los sillones contiguos, todos duermen abrigados con cobijas coloridas. Cómodos. Yo los ignoro. No puedo evitar preguntarme que hace un estudiante durmiendo a las 8 de la mañana en la biblioteca de la universidad.
 
Sigo incómoda. He podido ignorarlos; pero ahora una  chica nueva me mira con insistencia. Es evidente que quiere decirme algo. Por reflejo levanto la mirada del libro de Lispector y ella me sonríe. Es mi escritora favorita, me dice y se emociona. Me cuenta que debo leer tal cuento o esta novela o sus crónicas. Me dice que Lispector es muy líquida. No sé. Solo quiero volver al libro. Está tan contenta que también me emociono. Se me ocurre invitarla a tomar un café para hablar de literatura; pero no puedo. Mis entrañas me dicen que debo volver al libro. En el cuento de Lispector, la protagonista se pierde en el Maracaná. Silencio. Yo también estoy perdida. Todo me da vueltas y quiero meterme en el libro. Ahora también la chica duerme como todos y no puedo concentrarme. “Solo se acordó que era el mes de agosto y pensó que agosto daba mala suerte. Pero septiembre llegaría un día como puerta de salida”

Hoy, primero de septiembre, no tengo salida.


Cosas de Cronopios

26 agosto 2014

 

Un homenaje en el centenario del nacimiento de Julio Cortázar

Bailes

Los cronopios van a una fiesta y hacen mucho escándalo y bailan sobre la mesa. A un costado, los famas cuidan su vocabulario y hablan en voz baja para no confundirse y escucharse atentamente. Una cronopio ve a un fama, e inmediatamente se enamora y quiere bailar con él.

En la pista puede verse a la pareja más extraña. El fama baila muy bien; lo que termina de enamorar y confundir a la cronopio, porque sabe que un fama jamás bailaría sobre una mesa. Tregua Cátala Espera.

 

Estudios

Un cronopio estudia con los famas. Al principio todo va bien hasta que los famas llegan a las mismas respuestas y el cronopio incomprendido mira su hoja llena de cálculos y sus números que nadie más entiende. Los famas le piden sus apuntes y llegan a la conclusión de que el cronopio no sabe nada de nada. Lo dejan solito en su esquina con sus apuntes incomprendidos sin poder llorar ni un poco, a pesar de que es un objeto húmedo y verde; y refunfuñando que la próxima vez estudiara con cronopios.

 

Viajes

A un cronopio se le baja la llanta del carro y tiene que viajar con los famas en un pequeño automóvil. Como el espacio es reducido, al cronopio le toca acomodarse en las piernas de un fama quien se queja un poco por la humedad del cronopio; pero no lo dice, por educación talvez, aunque lo sabe. Y los famas se cuentan chistes, se arrullan y se abrazan; y el cronopio se pone más húmedo porque no entiende nada y solo se susurra que la velocidad no es buena para su humedad que sigue incomodando al fama que no lo dice ; pero lo sabe y los famas se ríen, claro, del cronopio, de quién sino.

 


La Unidad

30 julio 2011

'Alone on the beach' photo (c) 2010, Steve Jackson - license: http://creativecommons.org/licenses/by-nd/2.0/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Y no importaba el hecho de que Ticio tuviese un gran nombre o un importante grado: cada uno contaba por lo que valía. Es decir, contaba por una unidad.”
Giovanni Guareshi en Diaro Clandestino.


Al Mar

16 julio 2011

Day 31.01 flying upphoto © 2011 Frerieke | more info (via: Wylio)

 

“Y que, que has aprendido. Al mar, vamos vamos vamos a caer”  Can Can

¿Alguna vez has sentido el llamado del mar? Es maravilloso. Una fuerza tan hermosa que te jala sin que puedas evitarlo. De repente no existe nada más. Te lo digo porque me ha pasado, lo he sentido. ¿Porqué crees que tengo una fuente con agua al pie de mi cama? Cuando toco el agua, todo pasa. ¿No has vivido eso? ¡Que suerte tienes! ¿O sea que no sabes como es escuchar su sonido todos los días y a toda hora? El romper de las olas, el grito de las gaviotas. ¿Estás segura que no lo escuchas ahora? Debe ser por los sedantes, supongo. Es un sonido tan fuerte y envolvente que es imposible que no lo escuches.

No, no te preocupes, yo estoy bien. A veces escucho a mamá llamandome. Claro, no es como tú;  pero me dice cosas extrañas. Tengo sueño. Creo que voy a dormir. ¿No te molesta, o si? Ya sabes, que te deje sola cuando has venido de tan lejos. No creo que importe. Si tienes sed toma un vaso con agua y verás como te calma. A mí me quita el ardor de garganta y me hace olvidar lo que duele. Aunque ahora que has venido, las penas son más pequeñas, diminutas aunque sigan aquí. No, no estoy triste. Lloro de alegría de verte tan grande y tan bonita. Quizá podamos salir a dar un paseo. No, mejor no. Por el mar, tú comprendes.

Está bien, voy a dormir. No hace falta que me pongas otra inyección. Ya verás que si me acuesto, enseguida me duermo y no te molesto. Solo por hoy te lo suplico. Solo por esta noche que mi hija ha venido a verme. Solo hoy… ¿No ves amor las gaviotas que surcan libres el cielo?


Nosotros no tenemos público

15 julio 2011

Fra08014photo © 2007 Vicky Frank | more info (via: Wylio)

 

“Nosotros no tenemos público. No escribimos ni por la fama ni por el dinero ni por el honor: nada de eso va a cruzarse nunca en nuestro camino. Escribimos porque tenemos que escribir, porque no podemos no escribir.” Jonas Mekas, Ningún lugar adonde ir


El día que hackearon la Presi

10 julio 2011


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